sábado, 30 de junio de 2012

Causar dolor


Causar dolor es un pecado, dice una pakistaní al matar una cabra. Minutos después se encomienda ante los ojos de Alá, esperando que entienda los motivos del asesinato que acaba de cometer. 
El pakistaní dice que su familia debe comer, y matar a una de sus cabras le dará los recursos suficientes para hacer zapatos y mantas para - entre otras cosas - recubrir su espalda cuando lleve cargas pesadas, al atravesar las montañas.
Causar dolor es un pecado y me quedo con esa frase a esta hora y en este lugar donde el dolor atraviesa fibras que creía intactas.

martes, 26 de junio de 2012

Excusas



Cualquier excusa es buena, con tal de tenerte cerca. A veces pienso en lo extraño de nuestros días. ¿Acaso no te das cuenta lo cerca que necesito tenerte?
Quizás no entiendas que es necesario poner excusas para saber de vos, como sea. Sos esa especie de rubí que necesito para poder brillar. Me río cuando me acusas y decís “no me conoces nada”, que equivocado estás. Crees a veces que no te entiendo o que incluso exagero, pero ¿sabes que no es así, no?
Tengo la esperanza de que quizás entiendas mis palabras, y algún día acaricies mi sueño conmigo. A veces, es necesario perder para poder ganar más, y eso también es algo que los dos debemos entender para poder seguir en el mismo, o en otro camino. 

Foto tomada por mí, en Mar de Las Pampas

lunes, 25 de junio de 2012

El camino del mar


El mar que rompe en la orilla
Mi calma quieta, como encendida
Los hombres que preguntan por vos, se alejan
Doce mil horas después, vuelven con pena
Y mientras el mar rompe con todo aquello que se fue y no vuelve
Rompe, porque entiende que debe irse y no volver.
Y esos hombres que preguntan por vos, se alejan
Y todo el viento que viene del cemento, se esconde
Soy del mar y no soy viento
Soy del mar y no tengo miedo
Y logro acariciar la arena, áspera, inquieta
Y yo también puedo soñar con horizontes y oler tu pelo sabor a mar
Mientras el mar que rompe en la orilla, nos aleja.

La foto es propia, sacada recién en Mar De Las Pampas.

martes, 19 de junio de 2012

¿Dejar de ser o nunca haber sido?



Después de algunas lecturas y de ver En Terapia (TV Pública, de lunes a viernes a las 22.30) me puse a pensar sobre la incondicionalidad de las personas y sobre la mía hacia los demás.
Creo que todos - en mayor o menor medida - sabemos que es o cómo se define ser incondicional. Pero pienso que esa elección (de serlo o no) es o tiene un juego íntimo y complejo: por un lado el que recibe ayuda, compañía, cariño (o lo que sea) se siente agradecido e incluso con ánimo de retribuir ese sentimiento. Pero ¿qué pasa cuando  elegimos dejar de ser incondicionales? O ¿qué pasa cuando esa persona que nos parecía incondicional deja de serlo? Y en tal caso, cuando sucede, ¿por qué lo tomamos como una traición?
Uno piensa que el sentimiento no cambió, que incluso uno sigue siendo esa misma persona que: estaba, bancaba, soportaba, callaba, acompañaba pero a los ojos del otro, uno es simplemente, otro. Aquel que no entiende, que no comprende más, que no acepta o que simplemente dejó de ser. El gran interrogante que me surge es preguntar o mejor, entender ¿por qué? ¿a qué se debe?

viernes, 15 de junio de 2012

Cuando me tengas

Aunque no los tenga, yo pienso en los hijos, mejor dicho en los míos. Pienso en la mirada siempre ávida de un niño que no conoce mayores ambiciones que su taza de leche y su oso preferido. Pienso en qué cosas enseñarle, en que canciones ponerle cuando esté en mi panza, en como llamarlo o llamarla y también en su apodo. Me gusta imaginar como será su cara, sus gustos o tal vez como decorará su dormitorio cuando sea grande o cómo serán sus dibujos. Me gusta imaginar que mi hijo/a tendrá una profesión (sea cual sea) y cuando la elija veré como conecto con esa elección. También me gusta pensar en cómo será su sonrisa, sus ojos, sus palabras o cuál será la primera que nos diga. Pienso en las millones de noches en las que pasaré leyéndole un libro o que quizás me anime y le escriba un libro exclusivo para él/ella. También imagino cuál será su color preferido, su canción más escuchada, su equipo de fútbol, su pasión en la vida, sus ganas. ¿Y si tuviera la suerte de que sea artista? ¿Y si encima, le gustara como a mí leer a...Pizarnik - o admirara la obra de Salvador Dalí? Esas son ambiciones que no son fundamentales pero que si sucedieran serían sencillamente increíbles...

Por lo pronto, aunque no tenga hijos sigo pensando en lo mucho que me gustaría ser mamá, y llegar a su habitación, y cantarle y arroparlo/a. También me veo con él o ella en mis brazos, camino a la plaza, haciéndole un regalo, enseñándole aquellos valores que para mí son fundamentales, riéndonos juntos/as. Y mientras tanto, termino este texto y pienso ¿cuánto faltará? ¿cuándo llegará mi Marcos o mi Victoria, o quizás - con suerte - ambos? La vida es bella y sé que en el momento menos pensado, llegarán.

miércoles, 13 de junio de 2012

lunes, 11 de junio de 2012

Extremos encontrados

Escribo desde el callejón, pero escribo. 
Dibujo desde la palma hasta el centro del mundo, para encontrarte. 
Recupero entre las sombras pedazos de vos. 
Me intento encontrar para desnudar el velo. Acaricio, intuyo, callo. 
Destapo tus silencios con mis mimos. Me acomodo, me enjaulo, me encierro y vuelvo. 
Aparece el deseo, se revierte, se convierte, se calla. 



Extremos encontrados que se evaden y cierran.
Vuelve. Volvemos y son las 5, las 7 y las 12: termina el encanto.
Acaricio el techo de tu espalda, acaricio aquella sombra que dejas cuando te vas, repito, muerdo, vuelvo.
Escribo desde el callejón, pero escribo.
Dibujo tus manos en mí, pero prometo no resignarme más.

domingo, 3 de junio de 2012

Estrella, para mí.


Veo el cielo, un punto lejano, parece una estrella.
Apago las luces de mi departamento, y veo entonces el milagro.
Una luz encendida, detrás del cielo, que apunta para mí.
Y es su brillo el que no deja de hacerme brillar.
Girando, girando, atravesando las paredes y cristales del armario.
El gato me sonríe cómodo, quieto como entendiendo el brillo
y yo me miro a través de sus destellos como una luz encendida, detrás del cielo, que apunta para mí.