lunes, 7 de noviembre de 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

#NiUnaMenos


Ni una menos
ni una chica menos
ni una ilusión menos
ni una caricia menos
ni una madre menos, ni una hermana, ni una amiga
ni una sonrisa menos
ni una mirada menos
ni una tía menos, ni una prima, ni una suegra
ni nadie
ni vos
ni yo.


martes, 6 de septiembre de 2016

Torbellino (poesía)


La obra es "Spiegel an I" de Jaume Plensa.

No habrá un cielo más cercano
a esta calma que explota
a este torbellino interno
a esta desnudez que acompaña
[cada lágrima]
[cada caricia] y
cada canción
en tu boca.

Como el pasto recién cortado
o la tierra mojada por el comienzo de la lluvia
como el olor a chocolate caliente
o tu perfume en el aire, al pasar
todos esos momentos
se reflejan en los besos
que todos los días
conservamos en nuestras miradas.
todos esos momentos
son este amor que tenemos
y todo el amor que nace, porque
el amor tiene formas impensadas.

domingo, 12 de junio de 2016

Mañanero

As we know it, b y Ryan Haran

Vas a poder navegar entre sonidos
mientras se te inunda el cuerpo de estrellas
Vas a navegar el mar de las canciones
entre la espuma blanca del cuerpo de otro
Vas a sentir el cielo de dios abriéndose y cambiando de colores
mientras se caen una a una las nubes,
mientras se pierden los dos en el mismo cielo,
mientras se cruzan para siempre los átomos y las chispas.
Vas a vibrar el grito desde lo más interno
mientras las bocas se comen, uno a uno, los caprichos.

jueves, 2 de junio de 2016

Abrir el cielo


Si el cielo se abriera,
toda esta jaula de pensamientos
dejaría de tener sentido.

Y entonces,
la paz soñada vibraría,
y el corazón,
seguiría latiendo.

jueves, 12 de mayo de 2016

No tengo una voz | Fragmento de "Todos. Nunca. Nada"







No tengo una voz. Para cuando quiero empezar a tener una voz todos los colores se me desdibujan y es entonces cuando pienso que lo mejor sería dejar toda esta estúpida idea de escribir y hacer otra cosa. Escribir es una especie de prueba de fuego donde el objetivo no es cruzar la línea, sino hacerla arder, pero para que el fuego arda hay que encender, primero, las llamas. Pero no me es fácil encender las llamas, no me es fácil reconstruir el fuego interno que me surge desde una voz muda, que no quiere salir. Y la siento, eso es lo peor… siento la voz, la pulsión y las palabras, pero no me sale el tono, la textura, la forma. Ronda entonces la vieja lucha interna por una forma que no es forma sino música, sonoridad. Quiero decir con palabras aquella música que aún no escucho pero existe. Es como si mis ideas no tuvieran bit y entonces hacen un sampleo horrible de sonidos baratos de consola. Escribir es una especie de construcción silenciosa que abunda detrás de los sonidos de la cabeza; porque las palabras no son palabras sino sonidos que se van asemejando a una música y luego suena todo junto y todo junto forma un sueño que sueña lo que se oye en el viento.
Dejo la computadora y voy por una taza de café. Chequeo el celular y busco —inútilmente— algún mensaje de Martín. Nada. Pasaron dos meses desde le mandé el último mail; el famoso mail y a esta altura debería entender perfectamente qué significa este silencio tibio que decretó sin una respuesta. Pero no. Por alguna estúpida razón voy de nuevo a la idea y me ahogo en un loop de pensamientos que no cortan nunca el cordón. ¿Pasará algo que me haga olvidar?, me pregunto todos los días y tampoco tengo respuesta.


sábado, 30 de abril de 2016

A la orilla de cielo


PH: Angie Pagnotta, Amalfi, Italia.
A veces quisiera no preguntarme cómo estarás, pero es en vano no preguntarse. Preguntarle al viento o al silencio, si tus ojos seguirán ardiendo con la luz amarilla del patio, preguntar si tu cabello se ha llenado de más canas, consultarle al dios de la tierra si tus ojos se convirtieron en astros de cosmogonía fértil o si, tal vez, tus labios mordieron la última bocanada de la luna llena que cubre al cielo ahora. A veces quisiera no preguntarme, pero el perfume del otoño trae sus recuerdos a la mente y es entonces que cierro los ojos, pausadamente, y allí te veo bajo el sol, con los ojos cerrados y el mar de fondo rompiendo sus breves olas, en una orilla efímera, en la costa del mar donde alguna vez nos abrazamos tan fuerte que todos los fragmentos de tu cuerpo quedaron unidos al mío.

jueves, 21 de abril de 2016

Nostálgica por este espacio

Hay mucha historia en este blog y la historia no se puede borrar de un plumazo. Había dicho que podían visitar mis escritos en Pensar al sol, un blog en el que vengo subiendo mis textos con más frecuencia. Abrí dicho espacio para "renovar" la energía de éste pero... soy nostálgica y al ver todo lo ocurrido aquí me es inevitable no querer seguir con este espacio. 
¿Entonces habrá dos blogs? Puede ser, no lo sé. Sólo sé que quienes quieren leer lo que hago me encuentran activa en ¨Motivar el relato¨ y en ¨Pensar al sol¨ (así como también, quienes quieran conocer mis redes sociales, pueden encontrarme en twitter y en mi fanpage.) En una era de posteos y webs, hay que dar la cara, darse a conocer y circular porque, después de todo, escribimos, también, para ser leídos y —aprovechando la tecnología— qué mejor que poder interactuar con ustedes?

martes, 19 de enero de 2016

Pensar al Sol


Desde hace un tiempo, estoy publicando mis escritos (fragmentos, frases, textos breves, poesías) en un blog nuevo que abrí hace varios meses atrás. El espacio es Pensar al Sol, en honor a una frase de Fogwill.
Los invito a sumarse a ese terreno que es, en parte, como este espacio, sólo que allí se encuentra una parte nueva de mi literatura, más ligada a esta Angie que aquí escribe. Será que no sólo es cuestión de tiempo, sino de visión y es un poco lo que trato de hacer en dicho espacio. Quedan todos invitados.

martes, 13 de mayo de 2014

Dolor vivo

A primera vista algunas cosas parecen del mismo orden pero en realidad no lo son: el dolor y el amor; el dolor entre el dolor y el dolor después del amor. También hay una distinción concreta y posible del dolor entre el dolor. El dolor eventual es concreto: viaja por el cuerpo durante un período, no se expande, avanza rápidamente. Es silencioso e invasivo, pero no es de raíz. En cambio, el dolor residual sigue cavando profundo, una y otra vez, una y otra, y otra y otra vez. Ya no se trata de lograr que ese dolor pase, ni de atravesarlo, ni siquiera se trata de dejar de pensar en eso para que se duerma. No se anestesia. Sigue. Está tan vivo como lo están todas las demás cosas, incluso el amor. Es expansivo, se contrae, se estira, no avisa, existe. Existe más allá de la imposibilidad de todo lo que rodee el dolor. Es tan puro, tan intacto y tan fuerte que —en algún lugar— sigue siendo amor. 
¿Cuánto se pierde hasta entender cada forma? ¿Cuándo deja de ser uno para empezar a ser otro? ¿Qué otras segmentaciones se desprenden dentro de cada una de las variantes que padecemos? ¿Hasta dónde cabe empujar todo para superar el dolor?

lunes, 28 de abril de 2014

Con tu mirada


No te veo y pierdo.
No te veo y siento ausencia.
¿Cuántos silencios más diremos con palabras?
¿Cuántos sabores más tendremos que sentir para besarnos?

Te estás llevando todo.
       [Todo]
Todo lo mío se va con tu mirada.

Me quedan pequeñas partículas de aire
me queda el impulso
me queda salvarme con vos, para salvarte.

¿Cuántos silencios más ocultarán mis palabras?
¿Cuántos olores más recordaré para tenerte?

Te estás llevando todo.
       [Todo]

Todo lo mío se va con tu mirada.

martes, 22 de abril de 2014

Foja cero


No se elige. Definitivamente uno no elige de quién enamorarse. Uno se enamora. Se enamora y punto. Uno se enamora y entiende que el otro es parte necesaria de un refugio cotidiano. Uno se enamora y cree que el otro atiende nuestra mirada, conoce nuestros sentimientos y alisa con sus besos cualquier tempestad. Uno se enamora y no elige. No elige que a partir de ahora, de ahora en más, sólo existirá el dolor de la ausencia del otro, la ansiedad de un mensaje que no llega, o la ridícula manía de iniciar conversaciones inconducentes, irrelevantes, muertas. No elige pasarse minutos enteros del día mirando fotos robadas, pensando alguna frase dicha o incluso analizando los detalles de algún gesto trascendental que vuelve todo, todo, todo a foja cero. Uno se enamora y no hay manera posible de encausar lo que antes era más o menos predecible, lo que antes pertenecía al orden de las cosas coherentes que podían llegar a suceder, incluso cuando antes, nada era definido u advertido, y el don de fluir encausaba los días. Todo sucede porque uno se enamora y se hace carne en ese deseo irremediable de querer amar, de querer sentir, de querer gritarle al mundo que no hay nada ni nadie mejor que esa persona que gracias al azar o a la ruleta volvió todos los días inabarcables, únicos, impredecibles.  

jueves, 17 de abril de 2014

bis



Escribir es experimentar silencios que duelen y dan placer. Cuando escribimos hablamos más del silencio que de nosotros mismos y esa es la mejor de las vivencias.

jueves, 20 de febrero de 2014

Ojos misteriosos


Había llegado la hora. El sonido de la música se expandía en sus oídos. Tenía que recomenzar el camino andado pero tenía que hacerlo sola. Ya no tendría más el juego cómplice de Facundo. Había caído en una tentación circular. Había caído en aquello que temía caer desde hacía tiempo. Sin embargo, Ana entendía que era lo mejor para ella y para él. No dudaba tanto, pero pensaba demasiado. Pensaba en todas las preguntas que flotaron en su mente durante los últimos tres meses: ¿Cómo se puede salir de una relación cuando las cosas fluyen? ¿Cuándo empieza a pesar tanto la sombra del otro? ¿En qué momento todo deriva en una búsqueda sin suerte? ¿Se puede vivir sin deseo?

Mistery eyes, don't you recognize me?
I know it's been a long time, long time, but Baby, don't you see?

Su mente repetía el mismo verso, una y otra vez. La canción de Richard Lloyd rebotaba en su mente y a veces no encontraba escapatoria. El encierro emocional que vivía, la sumía en períodos de tristeza y euforia. A veces lloraba y se desvelaba por las noches tratando de encontrar una solución. Otras noches, simplemente, imaginaba cómo sería su vida sin Facundo. Al principio sentía miedo. Luego, el miedo decantó y pudo ver las cosas con más calma. No sólo se trataba de romper con el orden anterior, sino, también, de encontrarle una vuelta al mundo que la rodeaba y que, en algún momento, no la rodearía más. 

Pasaron los meses y los dos se fueron alejando. El amor no había terminado pero sí había terminado el pacto invisible que los determinaba a unirse, incluso cuando ya no había una estructura de pareja que perpetuara la unión. Los dos pasaron lo peor. Los dos se sintieron morir pero lo atravesaron juntos. No había nada de malo en no sentir más al otro, sino que ahora podían sentirse a sí mismos y eso era lo que, por fin, habían descubierto.

lunes, 13 de enero de 2014

Desterrado(s)


Lo mejor de todo fue desterrarte. Desterrarte del lugar donde hacía mucho necesitabas irte. Ni te quejaste. Te fui sacando lento, despacio. Después fui abrupta. Vos estabas quieto. No dijiste demasiado, como siempre. Mientras te arrastraba, sólo una vez me miraste y dijiste: ¿estás segura? y yo pensé y respondí ¿cómo no estarlo? llevas tantos años en ese lugar que ya debería haber olvidado por qué estás ahí. Pero no, no olvido. Algunas cosas no se olvidan y persisten, pese a los esfuerzos que pongamos. Pese a que la memoria del cuerpo quiera recuperar otras memorias y traer viejos recuerdos. Pese a que el tiempo pasado tendría que colaborar con la idea de no tenerte. Algunas cosas no se olvidan. Algunas otras, todavía, valen la pena.
Supongo que alguna vez tenía que pasar, alguien o algo tenía que sacarte. No decir más tu nombre. No cometer el mismo error del recuerdo mezclado con nostalgia. No desear más tu estampa, tu tacto o tu piel. 
No desear más es también parte de un aprendizaje y parece que últimamente, el deseo pone en jaque más de lo que quisiéramos creer. Pero ya no digo tu nombre, no lo escucho, no lo pienso. No lo siento más.