lunes, 14 de agosto de 2017

lunes, 17 de julio de 2017

Sueño de ayer, domingo 16 de julio: ola polar y cucarachas.





Soñé que me encontraba con Sole, una amiga, en una peluquería de Belgrano. Mientras esperábamos a ser atendidas y charlábamos de cualquier cosa, mi amiga se va al baño. En ese momento, entra un chico de ojos claros, rubio y se me sienta al lado. Él no me interesó pero sí me interesó el sobre que asomaba en su bolso y decía "Martín Sancia Kawamichi" y una dirección. ¿Martín te envío un libro o vos le enviás uno a él?, pregunté sin preambulos. El chico me explicó que Martín le había enviado un manuscrito y su novela "Shunga". Ah, te va a encantar, le dije. Le comenté que yo también escribía y tenía un libro de cuentos. El chico me dijo "sí, ya sé, sos Angie Pagnotta" ¿Y vos cómo sabés?, le pregunté. "Por que te sigo en Twitter y en Instagram, en FB no me aceptaste. Soy editor". Entonces le expliqué lo que en la vida real también ocurre: reviso las solicitudes de amistad porque no me gusta tener giles o gilas, entonces me tomo tiempo y ese tiempo a veces puede ser muy largo, porque me olvido de hacerlo. "sí, no importa, igual te leo en tu blog" Me quedé mirándolo raro ¿quién es este seudo Brad Pitt? (no me gustan los rubios ni de ojos claros, entonces lo miraba con esos ojos, tratándo de descifrar de dónde era). Sole vuelve del baño y me dice que el libro le gustó mucho, que por fin nos vemos para que me lo pueda contar bien. Entonces de su cartera saca mi libro que era todo igual, pero en vez de la tapa que tiene actualmente, tenía un stencill de Bansky. En el sueño no sabía por qué tenía esa tapa ¿será una nueva edición?¿se habrá agotado finalmente la primera?, pensaba. Entonces me explica que según le parecía, los cuentos tenían un hilo entre sí y que ella los había ordenado de otra forma para comprobarlo. Sole me decía que en esa forma encontró una historia distinta que los enlazaba y estaba explicándome eso cuando el chico Brad me preguntó si tenía uno, que él también quería leerlo. Revuelvo la cartera, saco uno (también con ese stencil en la tapa) pero al abrirlo me doy cuenta que estaba como "intervenido", con dibujos, con fotos, con anotaciones en los márgenes. La idea me confundía bastante. Salí a la calle fumar un cigarrillo (en mis sueños puedo fumar) y de pronto veía como la policía quería desalojar a un chino verdulero, lo acusaban de estar ilegal en la casa y en el país. Muchas cajas de fruta estaban apiladas en la calle y también había mucho verde, mucha perejil y tomillo. Entre las cajas también brotaban choclos que se veían en perfecto estado. Entonces pensaba que tenía que rescatar esos choclos y regalarlos o hacer una sopa para salir a repartir comida. Cuando estoy por acercarme a ver mejor las cajas, brotan cucarachas y me voy corriendo hasta que llego a la esquina y me encuentro con Sole y Mariana, las editoras de Peces de Ciudad. Entonces les pregunto por qué hay un stencill y todo eso en el libro. Me miran sorprendidas y me dicen "por ser quinta edición elegimos cambiarlo un poco ¿no te acordás?". Apagué el cigarrillo, les di un beso en la mejilla y salí corriendo. Aún tenía la bata de la peluquería.

miércoles, 5 de julio de 2017

Miel





La miel en la garganta
el cielo quebrándose a lo lejos.

La ventana entreabierta que inyecta su aire invernal por los tobillos.
La muerte ronda
cerca,
ronda
pero es otra muerte,
nunca es nuestra.
La miel en la garganta
solo puedo pensar en eso.
la miel
esa miel.

jueves, 22 de junio de 2017

Más de mí (poesía)








Me acerco más
pero me alejo más
                                  (de mí)
Despiadada.
Desacomodada.
Frágil.
Sincera.
Ansiosa.
Niña.

Soy.

Quisiera cavar un foso y meter allí todo el tiempo que no tengo
y que entonces, el tiempo no se detenga más;
no sea
(el tiempo)
Y me deje
 libre.

Me acerco más,
al entorno,  a los amigos, a los que me rodean, a los que me buscan pero
eso siempre, inevitablemente, me aleja
MÁS
de mí. 

lunes, 5 de junio de 2017

Castigo impuesto



Ilustración de Corina Materazzi

Me castigo

inútilmente

ante la mirada
que no tengo.

Sobre el dominio




Cuando una imagen llega y me domina es casi imposible desviarme de esa escena. Pero tiene que haber una fuerza que arrastre y movilice todo eso hacia mí. A veces es espontánea y otras es planeada o a raíz de algo que me quiebra. Entonces me figuro de gestos, palabras, risas, modales y tonos de voz. Construyo cada pequeño fragmento de lo dicho, de lo omitido, de lo que se hubiera querido decir. Me concentro en los detalles, en lo que él observó de ella, lo que ella observó de él, en cómo los dos jugaron a algo sin saberlo, en como, a ninguno, le importó el juego y así divago entre las sombras de lo real y lo posible. Todo se configura fácil en mi cabeza y después es casi imposible apartarme de esa imagen cuando ésta me perturba o es lo suficientemente fuerte. Toda esa construcción después se va a los dedos que tipean o a la mano que escribe, furiosa, en el cuaderno. Nada puedo hacer con eso y a veces, es tan fuerte y tan intenso, que esa sensación que tengo por lo que vengo construyendo, se traspola a la vida real y si lo que escribo me irrita, me entristece o me gusta, eso mismo se traspasa en mi cara, mis gestos y mi tono. Es como si, de golpe, lo que escribo viviera en mí.

lunes, 29 de mayo de 2017

Nichos sin alma (poesía)


Hay un pequeño nicho
de almas que se juntan
almas-sin-almas que se juntan entre sí
almas que doblan la esquina y al doblar
se terminan sus recuerdos.


Hay un pequeño nicho,
como de hormiga negra,
como de reptil que se arrastra,
y en ese pequeño nicho
habitan oficios que se aplastan
unos a otros: se aplastan
y aplastándose con sonrisas
es que andan con la boca llena de dientes que muerden
con los ojos ciegos, oscuros, negros
con la nariz alta aunque gorda
de meterse tantas macanas,
de oler tantas manchas,
de oler su propia suciedad pestilente


Hay un pequeño nicho
donde los animales que lo habitan perdieron
y saben que en la pérdida está el elixir
ese elixir tibio, suave, feliz
ese elixir que tienen los que están afuera:
amando,
siendo,
sintiendo,
ese elixir que perdieron es el que anhelan
y por eso,
ahora,
pronto,
ya,
su objetivo es morder todas las almas.


Pero lo que no saben los del nicho
es que no importa lo que intenten,
porque lo que intentan nunca podrá atravesar
(nunca)
la felicidad imperturbable que lograron, los otros, con sus almas.


lunes, 7 de noviembre de 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

#NiUnaMenos


Ni una menos
ni una chica menos
ni una ilusión menos
ni una caricia menos
ni una madre menos, ni una hermana, ni una amiga
ni una sonrisa menos
ni una mirada menos
ni una tía menos, ni una prima, ni una suegra
ni nadie
ni vos
ni yo.


martes, 6 de septiembre de 2016

Torbellino (poesía)


La obra es "Spiegel an I" de Jaume Plensa.

No habrá un cielo más cercano
a esta calma que explota
a este torbellino interno
a esta desnudez que acompaña
[cada lágrima]
[cada caricia] y
cada canción
en tu boca.

Como el pasto recién cortado
o la tierra mojada por el comienzo de la lluvia
como el olor a chocolate caliente
o tu perfume en el aire, al pasar
todos esos momentos
se reflejan en los besos
que todos los días
conservamos en nuestras miradas.
todos esos momentos
son este amor que tenemos
y todo el amor que nace, porque
el amor tiene formas impensadas.

domingo, 12 de junio de 2016

Mañanero

As we know it, b y Ryan Haran

Vas a poder navegar entre sonidos
mientras se te inunda el cuerpo de estrellas
Vas a navegar el mar de las canciones
entre la espuma blanca del cuerpo de otro
Vas a sentir el cielo de dios abriéndose y cambiando de colores
mientras se caen una a una las nubes,
mientras se pierden los dos en el mismo cielo,
mientras se cruzan para siempre los átomos y las chispas.
Vas a vibrar el grito desde lo más interno
mientras las bocas se comen, uno a uno, los caprichos.

jueves, 2 de junio de 2016

Abrir el cielo


Si el cielo se abriera,
toda esta jaula de pensamientos
dejaría de tener sentido.

Y entonces,
la paz soñada vibraría,
y el corazón,
seguiría latiendo.

jueves, 12 de mayo de 2016

No tengo una voz | Fragmento de "Todos. Nunca. Nada"







No tengo una voz. Para cuando quiero empezar a tener una voz todos los colores se me desdibujan y es entonces cuando pienso que lo mejor sería dejar toda esta estúpida idea de escribir y hacer otra cosa. Escribir es una especie de prueba de fuego donde el objetivo no es cruzar la línea, sino hacerla arder, pero para que el fuego arda hay que encender, primero, las llamas. Pero no me es fácil encender las llamas, no me es fácil reconstruir el fuego interno que me surge desde una voz muda, que no quiere salir. Y la siento, eso es lo peor… siento la voz, la pulsión y las palabras, pero no me sale el tono, la textura, la forma. Ronda entonces la vieja lucha interna por una forma que no es forma sino música, sonoridad. Quiero decir con palabras aquella música que aún no escucho pero existe. Es como si mis ideas no tuvieran bit y entonces hacen un sampleo horrible de sonidos baratos de consola. Escribir es una especie de construcción silenciosa que abunda detrás de los sonidos de la cabeza; porque las palabras no son palabras sino sonidos que se van asemejando a una música y luego suena todo junto y todo junto forma un sueño que sueña lo que se oye en el viento.
Dejo la computadora y voy por una taza de café. Chequeo el celular y busco —inútilmente— algún mensaje de Martín. Nada. Pasaron dos meses desde le mandé el último mail; el famoso mail y a esta altura debería entender perfectamente qué significa este silencio tibio que decretó sin una respuesta. Pero no. Por alguna estúpida razón voy de nuevo a la idea y me ahogo en un loop de pensamientos que no cortan nunca el cordón. ¿Pasará algo que me haga olvidar?, me pregunto todos los días y tampoco tengo respuesta.