martes, 11 de junio de 2013

Sucede


Tiembla la lengua.
Tiembla el deseo.
Siento vértigo.


Pienso en tus ojos, 
los veo acaramelados.
Tus ojos son fuego: seducen.

Dicen que la belleza no tiene tiempo.

Dicen que de tu cuerpo, puedo beber días enteros.
Dicen. Digo.

Algunas veces voy sin recuerdos.
Otras, te busco y me arrepiento.
Pero los dos sabemos devolver,
 lo que no queremos encontrar. 

Me detengo. 
Me sonrío. 
Te pienso
Tiembla la lengua.
Tiembla el deseo.

Sucede.

sábado, 8 de junio de 2013

Nunca dicen cómo


Alguna cosa quería escribir. Algo quería decirte. De golpe sentí en el pecho una tristeza sin retorno. Si algo te hacía mal, me haría mal a mí también. Me pedí no ponerme así pero ya era tarde. Cuando la tristeza te invade, invade. ¿Cuántas horas más pasarían? ¿En qué momento dejarías de respirar? Eran algunas de las preguntas que resonaban y me dejaban sin respiración a mí. 
Creo que todos tenemos –en mayor o menor intensidad- el anhelo profundo de ser inmortales o mejor dicho, de no atravesar la muerte. ¿Qué se hace cuando se sabe una verdad antes de tiempo? ¿qué se hace –si esa verdad- es irreversible?
Yo lloro, triste. Vos venís dando todo, ofreciéndome más. Venís dispuesta a curarme. Tu gesto siempre es enorme. Lloro. Quisiera que nunca te pase nada. Te sonrío levemente y pienso que muchos hablan de la angustia. Dicen que atravesar el dolor es necesario, pero nunca dicen cómo…