viernes, 26 de abril de 2013

¿Quién quiebra el silencio?


Cuando hay algo de silencio, se escucha el tren. Algunas veces imagino quiénes estarán viajando y hacia dónde. Durante el silencio, también se oyen las ruedas de los vehículos. En muchas ocasiones escucho frenadas y motos que hacen galopar su motor. 
El silencio nunca es quieto: se interrumpe. El ascensor sube o baja frenéticamente. La mujer del cuarto piso corre a la terraza porque olvidó descolgar la ropa y escucho como chancletea las escaleras. Un perro -creo que es el del séptimo piso- ladra los últimos grititos de la noche. 
Los autos siguen pasando. Hay un segundo de silencio que nuevamente se rompe. Alguien chifla y le grita a otro alguien. Ese alguien no responde o por lo menos, no lo escucho. 
El colectivo de recién hace su sonido, como si jugara con el timbre y el freno, pero no detecto que sonido es. Suena mi celular y me detengo. Mi estómago suena. Un murciélago suena.
Campana interior. Miro la hora. Otra vez el ascensor y de fondo, en un televisor remoto un pastor recita las últimas frases pidiendo por un Dios que tarda en llegar.

2 comentarios:

G.A. dijo...

Otra mirada, pero desde tu misma idea: El silencio nunca es quieto... es inevitablemente poblado de las voces del pasado, de los sonidos de un tiempo que ya no volverá. El silencio nunca es quieto... el silencio pocas veces es silencio... algunas veces es preludio para la entrada de nuestra propia voz diciendo lo que deberíamos haber hecho o lo que haremos (aunque después no lo hagamos). El silencio nunca es quieto, por último... porque en el silencio habita la voz de la persona que más quiero y mi voz diciéndole que quisiera tanto abrazarlo una vez más y que el silencio siga sin ser quieto sino que se mueva al ritmo de su respiración.
Gracias Angie, por permitirme la asociación libre. No sé si te lo he dicho ya, pero siempre tus textos me invitan a "continuarlos", despiertan mi imaginación, y tantas veces más que nada mis sentimientos. Abrazo y gracias por compartir. Gaby

Angie Pagnotta dijo...

No había leído este comentario. Gaby, muchas gracias por este texto y por la buena onda. Continuar o quedarse detenido a contemplar un texto es una fortuna, y si eso te pasa, entonces algo está pasando y eso me llena de alegría.
Gracias.