jueves, 31 de enero de 2013

Orsai, toma 1


Anoche fui al bar de ORSAI. Ayer y esta mañana son -como dice el post anterior- vísperas del aniversario de la muerte de mi mamá. Es decir, no es un buen momento. Sin embargo, anoche me sorprendí.
Generalmente por estas fechas, prefiero encerrarme en mi casa a leer, escribir o descansar. Me siento mal y no duermo bien,como hoy, pero hoy se lo puedo atribuir al calor. Esta vez, este año, preferí no encerrarme y finalmente, salir.
Llegué a Humberto 1° al 471 con un amigo, Matías. Entrando, enseguida escuché una voz femenina que me decía: "Angie, Angie". Me dí vuelta y allí habían dos chicas, una rubia y otra morocha. La morocha, Paula, me saludaba. Paula es una chica que leí en Facebook. Digo leí porque no la conocía personalmente. Nos relacionamos a través de un grupo en el que participamos. (Club Mundo Porno, en referencia al libro de Juan Manuel Candal). Paula estaba acompañada por Federica, una chica Alemana que vino de intercambio a nuestro país. Nos invitaron a sentarnos y con Matías, no dudamos en hacerlo.
En la mesa contigua estaban Alicia, Luz y una chica a la que no conocía llamada Laura. Me invitaron a sentarme pero les expliqué que estaría en la mesa de atrás, acompañada por Matías, Paula y Federica. Igual, prometí ir visitándolas durante la noche.
El bar tiene su mística. Allí ocurren y se dan cosas lindas. Puedo decir que me sentí como en casa, cómoda. El pequeño escenario, las luces, los techos altos. San Telmo, el verano, la gente. Todo configuraba bien, todo se disponía para sentirme mejor que encerrada. Salí a fumar y me crucé con Josefina Licitra, nos saludamos contentas y ella entró a saludar a todos los demás que allí la esperaban.
Volví a la mesa. Charlamos bastante. Le recomendamos a Federica lugares para visitar aunque ella estaba más informada que nosotros. Desplegó su mapa sobre la mesa y tenía marcados lugares como La casona de Humahuaca, Club Culural Matienzo, Plaza Serrano y otros tantos más. Le recomendé algunas librerías como Crack Up. Le dije también que pase por Parque Chacabuco y Rivadavia. Le sugerí un paseo por las vías del tranvía de Caballito, en la calle Emilio Mitre. También le conté del bar El Banderín y Café Mussetta, los cuales ya conocía. Nos reímos, compartimos y cenamos una rica pizza. Al rato, Hernán Casciari leyó para todos la nota editorial del nuevo número de la Orsai. Todos aplaudimos. Yo pensé "ojalá algún día me pase eso a mí", se lo comenté a todos en la mesa. Matías me sonrió y con una mirada cómplice me dijo "ojalá".
Todo este cuento viene a que, pese al momento que estoy atravesando, lo mejor que pude hacer fue salir y encontrarme con esta gente. Conocí personalmente a Paula, que a su vez me presentó a Federica. Me reencontré con Alicia, que si bien ya la conocía personalmente hacía tiempo que no la veía. Luego la ví a Luz, que la tenía sólo de vista y que tuvo la generosidad de regalarme su libro, recientemente publicado. Además, me presentaron a Laura, una chica muy simpática y sonriente. Yo cumplí mi promesa y pasé por la mesa de ellas varias veces. Me reí, charlamos y luego me despedí hasta la próxima.
El cuento viene, entonces, a que a veces es mejor salir y no encerrarse. Ayer, seguramente iba a quedarme pensando y revolviendo cuestiones que son inherentes a mí. Lo que pasó, pasó. Nada puede cambiar el dolor, pero yo puedo cambiar lo que me pasa con un simple -pero provechoso- encuentro.

2 comentarios:

Noesperesnada dijo...

Totalmente de acuerdo: hay que salir y salirse un poco de uno mismo, por ahí funciona y uno se encuentra.

Angie Pagnotta dijo...

Sí, intentarlo al menos, es un buen plan. Mucho mejor si se concretan cosas.
Gracias por pasar, un abrazo