lunes, 21 de enero de 2013

La niña



Hubo una vez una linda y pícara niña. 
Sus ojos eran enormes, negros, azabache. Su pelo largo llevaba moños rojos hacia los costados de su cabeza. Tenía seis años, y una sonrisa que despertaba a los ángeles.
La dulce niña del pasado, volvió para pasear por el jardín. Recogió las flores. Juntó frutillas en su vestido. Disfrutó de los juegos del parque. Se quedó dormida bajo la sombra de un árbol. Despertó con hambre y tomó la leche mientras jugó con un perrito marrón. Luego, se arrodilló para pedirle a Dios su único deseo: volver a ver a su madre.

2 comentarios:

G.A. dijo...

Querida Amiga... Te agradezco este post, mucho. Vos, tanto como escritora y como lectora seguramente también, sabrás que a veces las palabras puestas en sentido, así como otras formas de arte, suelen tocar una fibra, una cuerda especial, en un alguien, en un otro... a veces sí y a veces no. En esta oportunidad sería larguísimo de explicar (y no viene demasiado a cuento) por qué estas palabras tuyas aquí me emocionaron hasta las lágrimas. Quizás era justo el día y justo el momento. Parece que se hubiese dado así... todo se conjugó y se hizo la magia, las palabras se hicieron imágenes, recuerdos, sentimientos y por todo eso... por lo que siempre brindás y hoy en especial, GRACIAS! Gaby

Angie Pagnotta dijo...

Gaby querida, tus palabras son siempre una bendición.
Gracias inmensas por lo que señalás, por comentar, por decirme cosas tan impresionantes.
Me llena de felicidad y orgullo que me leas, te emociones y te pase algo así cuando lees algo escrito por mí.
Sabes bien que nunca creo ni confío en mi capacidad, pero leer estos comentarios hacen que tenga la esperanza de seguir. Siempre, tengo la esperanza y las ganas de aprender, eso no cambia.
Gracias por tus lindas palabras, gracias.