viernes, 25 de enero de 2013

Agredir y escribir

Leo el blog de Luz Marus, una autora que conozco hace poco, pero con la cual me identifico en muchas cosas. Allí Luz escribe: Si decís cosas como “rubia insípida, rubia frívola, rubia tarda”, ¿no es lo mismo que decir: “Sudaca, inmigrante apestosa, volvete a tu país?”  Digo: ¿Cómo es la cosa? ¿Es discriminación sólo si sos morocho? Leo y yo me pregunto lo mismo en un punto. Y éste quizás sea un tema para una próxima entrada. Leyendo algunas opiniones, me llamó la atención lo que -unos comentarios más abajo- escribe un tal "Tito". Esta persona le dice: Sumo en lo objetivo que, por favor, tengas más cuidado en la redacción: eso, asi, con errores y mal redactado no va ni para el diario más berreta. 
Este fue un comentario liviano. El muchacho/a antes había planteado comentarios más fuertes, con inquietudes y sugerencias agresivas, denigrantes y descalificadoras hacia la autora del blog. Y yo digo perdón, pero ¿quién tiene la vaca atada? ¿desde qué lugar esta persona agrede libremente? Si acaso fuera un periodista, escritor, licenciado en letras o lo que fuere, tampoco puede descalificarla como lo hizo. (insisto, no en ese comentario putual), sino con todo lo que dijo antes. Con todo el resentimiento y la bronca que sólo tienen los resentidos. Imagino a este tal Tito en otros nombres. Hay muchos. Y yo, todavía no entiendo el porqué de determinadas agresiones.
Si no se coincide en la forma, el contenido, algunas o todas las frases ¿por qué hay que decirlo agrediendo al escritor? ¿qué se gana? Los que lo hacen ¿no se dan cuenta que esa agresividad descalifica lo que digan, incluso si tienen razón en su crítica?
El otro planteo inmediato es ¿quién escribe perfecto? ¿quién tiene el manual bajo el brazo y redacta sin errores? Todos lo intentamos. Todos los que nos sentamos a escribir lo intentamos, lo juro. Pero en ese intento, siempre y alguna vez, nos equivocamos. ¿Nos van a matar por eso? Hablo por mí y por la autora. Hablo por todos y cada uno de los que escribimos (en un blog, en un diario, en una revista, en facebook, en un cuaderno o en un libro).
Las críticas constructivas y bien intencionadas siempre son bienvenidas. Pero, críticas agresivas, peligrosas y denigrantes ¡no!

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