martes, 28 de febrero de 2012

La forma


Y querer cerrar la herida, como si fuera tan fácil olvidarse de todo
Y todo, no es más que una eterna reminiscencia de lo vivido y enterrado.
Y todo, es, en efecto, aquello a lo que temo y lo peor de mí.
Esa vida de condicionamientos con la que nací, esa vida propia robada para siempre.
Tengo que encontrar la forma de subsistir a mis fantasmas y enfrentar del modo más honesto la realidad que me aqueja; tengo que encontrar la forma de mí.

sábado, 25 de febrero de 2012

La diferencia entre la humildad y la dignidad es salir a robar.

Entiendo a los que revuelven la basura para hacerse de una moneda, los que te paran en la calle pidiéndote guita para comer; (y vos vas y le compras un alfajor, un sanguche, unas galletitas), entiendo que dormir en la calle debe ser una de las peores sensaciones que se pueden tener de pibe o de adulto, da igual. Entiendo también que es doloroso no poder comer todos los días y cuando se come, comer casi siempre la misma comida con el mismo sabor a nada de todos los días, debe ser fastidioso. Entiendo que sin estudios es difícil encontrar un trabajo digno y cuando el hambre apremia no queda otra que salir a mendigar, pedir, cartonear, aceptar algún plan del gobierno o similar.
Yo entiendo eso y por eso lucho y quiero cambiar lo que pueda de mi país. Por eso colaboro en la medida de mis posibilidades con gente que sé que realmente no está pasando un buen momento de comida o trabajo. También por eso elegí tirar para adelante con un gobierno que asumo como benévolo en muchas cosas como la asignación universal por hijo, el matrimonio igualitario o la ley de medios, pero también entiendo que a este mismo gobierno le faltan cosas por hacer, cosas que en general tienen más relevancia social que otras leyes o medidas promulgadas porque son cosas que afectan directamente a la clase trabajadora, porque todavía quedamos trabajadores de pie.
Puedo entender que faltan herramientas, planes concretos y trabajo puesto en práctica para solventar y solucionar la inseguridad, los robos, la ley de imputabilidad y la educación. Puedo entender que “se está trabajando en eso” pero lo que no puedo entender es como, para qué, por qué y a qué costo se margina a la clase trabajadora. No veo escalones acá, no veo matices de ningún tipo, veo que se persigue al burgués, se apalabra al trabajador y se contempla ni más ni menos que a los ladrones y asesinos. Veo que un ladrón tiene vía libre para delinquir de la manera que se le antoje y no sólo eso que ya es muy grave, sino que además ese mismo ladrón (que quizás tenga 15 años), tiene un arma y no es de juguete. Lo saben bien las familias de la gente muerta en robos, lo saben bien los que firman las actas de defunción, lo sabe bien la gente trabajadora, lo saben bien las familias de los ladrones, lo saben bien todos pero todos los ciudadanos de esta Buenos Aires infectada y también, lo saben los funcionarios, Ministros, Intendentes, Gobernadores y todos los sectores del poder político argentino de capital y de provincia, del oficialismo y de la oposición, todos.
Y la pregunta es ¿por qué? Acaso no es la clase trabajadora la que hace circular dignamente el flujo económico del país? ¿Acaso no es la clase trabajadora la que día a día mueve la economía un poco más? ¿Acaso no es la clase trabajadora la que eligió la continuidad del denominado modelo? ¿Acaso no son los que esperaban en 2007 un salto a la seguridad y esperando – aún – en 2012 que finalmente suceda algo distinto, en nuestra forma de hacer cumplir la ley? ¿Acaso no son los que esperaban que se modificaran las leyes para que no paguemos más los platos rotos de gobiernos nefastos que antes del 2003 se robaron todo?
¿Acaso no es importante nuestra seguridad? Y si así fuera, ¿cuál es el ejemplo? ¿robar y mal/vivir? ¿Entonces debo dejar mi empleo digno para salir a robar y matar a los demás? ¿Pedir que me saquen el título que me costó años conseguir para robarle a alguien algo? ¿Quitarle al otro lo que a mi criterio puede pertenecerme a mí? ¿Destrozar sus sueños, sus vidas y sus proyectos a cambio de un auto, un stereo, un collar o hasta una pileta de goma o un celular? ¿Quitarle, además, la posibilidad de vivir? ¿Ese es el ejemplo? ¿Esa es la forma de vivir?
Entonces, todos los cómplices: dejen de ayudar a pensar que esa es la forma de vivir, que nada vale la pena, que es inútil tanto esfuerzo y es en vano apostar por este país. Dejen de hacerme creer a mis 24 años que debe ser mucho mejor mudarse de barrio y terminar en cualquier país menos en este. Dejen de fomentar el robo, porque con su falta de acción conducen a creer que la impunidad es moneda corriente y que matar a otro no es delito sino un deber.

Deseo

jueves, 2 de febrero de 2012

Un pedazo de ti y de mí


LISBON REVISITED (1928)
Traducción de José Antonio Llardent

Nada me ata a nada.
Quiero cincuenta cosas al tiempo.
Con angustia del que tiene hambre de carne anhelo
no sé bien qué:
definidamente lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en el soñar inquieto
de quien duerme inquieto, a medias soñando.

Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron cortinas ante todas las hipótesis que podría ver en la calle.
En el callejón que yo encontré no hay el número de puerta que me dieron.

Desperté a la misma vida que me había adormecido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida tan sólo deseada me harta -hasta esa vida...

Comprendo a intervalos inconexos;
escribo en los lapsos de cansancio;
y es tedio hasta del tedio lo que me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin timón;
no sé que islas del Sur imposible me aguardan, náufrago;
o qué palmares de literatura me darán un verso al menos.

No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna...
Y en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé,
En los campos últimos del alma, donde memoro sin causa
(y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
en los caminos y atajos de las florestas lejanas
donde supuse mi ser,
huyen desmantelados, últimos restos
de la ilusión final,
mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
mis cohortes por existir, despedazadas en Dios.

Otra vez vuelvo a verte,
ciudad de mi infancia pavorosamente perdida...
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí...
¿Yo? Pero, ¿soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví,
y aquí volví a volver y volver,
y aquí de nuevo he vuelto a volver?
¿O todos los Yo que aquí estuve o estuvieron somos
una serie de cuentas-entes ensartadas en un hilo-memoria,
una serie de sueños de mí por alguien que está fuera de mí?

Otra vez vuelvo a verte
con el corazón más lejano, el alma menos mía.

Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo-
transeúnte inútil de ti y de mí,
extranjero aquí como en todas partes,
tan casual en la vida como en el alma,
fantasma errante por salones de recuerdos
con ruidos de ratas y de maderas que crujen
en el castillo maldito de tener que vivir...

Otra vez vuelvo a verte
sombra que pasa a través de sombras y brilla
un momento a una luz fúnebre desconocida
y entra en la noche cual estela de barco al perderse
en el agua que dejamos de oír...

Otra vez vuelvo a verte,
mas, ¡ay, a mí no vuelvo a verme!
Se rompió el espejo mágico en el que volvía a verme idéntico,
Y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí,
¡un pedazo de ti y de mí!...