sábado, 28 de enero de 2012

Tímida en el mar


Una ola lejos se apresura en el mar. Tiembla sola aunque esté rodeada de figuras como la suya.
Acaricia el pelo de otra ola y por fatigoso temor al rechazo, huye.
El mar la copia con su sal y la envuelve entre espumas inflamables. La danza le devuelve el equilibrio y se reincorpora ante sus extrañas acompañantes.
Pero ella pide en silencio que alguna la abrace y le enseñe su danza simétrica, porque esta ola, aunque quiera demostrar que se lleva el mar por delante, no sabe nadar.
Pequeña, triste y cambiante se acobarda entre los recovecos de su temido mar.
Ya es de noche y la calma del ocaso la esconde de los ojos de los demás pero sabe que por la mañana todo volverá a ser igual.

jueves, 26 de enero de 2012

Siempre alivia




Ver el mar siempre alivia. El oleaje en una intermitencia permanente, el blandito olor a sal, la música que persiste según el ritmo. Esa espuma de cielo en los pies, el placer de caminar por la orilla, los dedos mojados al abrazar el agua. El mar siempre alivia al verlo.

viernes, 20 de enero de 2012

El mar me llevará


Este blog se va de vacaciones unos días. Creo que ver el mar me devolverá a estas tierras con historias nuevas y aires renovados.
Mientras tanto, los lectores que acompañen con su presencia, tienen muchos textos de este y otros años para leer.

Que el mar me lleve y me traiga (si es que debo volver) a estas costas.

Hazme feliz



Llevo escamas tuyas en mi piel
Y un mapa de chismes dichos al oído
Mis pupilas guardan del ayer
Sonrisas vagas de un hermoso caos
No se amagaba atardecer
Pasemos juntos a otro lado...

martes, 17 de enero de 2012

Por delante todo



El sol que habla de nosotros por su brillo, la brisa que acompaña las estrellas desnudas. Detrás, aquello que queremos olvidar, aquello que la tierra lejana nos dejó.
Nuestras miradas están en nosotros, en la energía que juntamos de la arena y el mar.
Estamos encaminados, abrazando con fuerza nuestro horizonte.
Por delante todo, atrás lo que pasó.


Escrito en las playas de Porto Seguro

lunes, 16 de enero de 2012

Estar enamorada


Leer los labios de él, como si leyera un poema. Tener la capacidad para entender sus palabras como entiendo las de Pizarnik, tan fuertes y tan claras como si arrojara una piedra a un estanque.
Predecir sus silencios, como aquellas pausas en las que me dejo invadir por los huecos literarios de Carver.
Abrir la ventana y escuchar su voz amanecer, creer que eso será para siempre, sólo entonces, sonreír.

viernes, 13 de enero de 2012

En pareja...



Ella se levantaba.
El se acostaba.
Ella le pedía tiempo.
El no aguantaba más.

Ella se hacía mates.
El se preparaba un café.

Ella apagaba la tele.
El encendía la computadora.

Las horas pasaban y la tensión crecía. Todos los rincones de la casa estaban habitados por el desdén. Los dos hacían su vida como si estuvieran solos, pero un mismo techo los respaldaba a los dos.
En la cama nada era distinto, el destiempo marcaba los pocos besos.
Los dos como soles negros, esperaban apagarse por completo.

Y hace rato que te extraña

miércoles, 11 de enero de 2012

lunes, 9 de enero de 2012

Por sobre todas las cosas


Acostumbrarse al dolor como cuando tenemos una piedrita en el zapato y nos cuesta caminar. Aceptar que en el recorrido siempre hay problemas pero que esos problemas sólo deben ser enseñanzas para poder seguir.
Asumir que aunque hagamos las cosas bien, siempre pueden ocurrir imprevistos que nos modifiquen el rumbo.
Aprender que las elecciones que tomamos no sólo son hoy, sino mañana también.
Y después de todo esto, y mientras tanto, amar por sobre todas las cosas.
Amar hasta que deje de doler, hasta aceptar el recorrido, hasta asumir el propio destino, hasta aprender de las elecciones y mientras tanto, amar. Amar, no sólo un amor sino lo que hacemos, amar por sobre todas las cosas.

foto propia, un atardecer en Caseros.

viernes, 6 de enero de 2012

Enemigo de sí mismo

Pide demasiado, aún sin pedir nada. Llueve cartas desde el cielo suplicando un amor que - ya sabe- va a rechazar. Abre su paraguas ante hermosas palabras de amor. Discrimina la lealtad que le ofrecen y antes que nadie derriba sus propias fortunas.
Teme ser querido y ese es su peor desafío. Es imprudente quien dice aceptarlo como es pero vive arrastrado a la cadena de una mala mujer que no ve ni su sombra.
Lágrimas intoxicadas de risas bobas, deseos de hoy en el balcón de los suspiros, fuertes convicciones de un mañana mejor y un par de amores sinceros esperando florecer.

jueves, 5 de enero de 2012

Salir del pozo


Una mujer le suelta la mano a su amado. Él cae inevitablemente a un temible subsuelo formado por sábanas blandas. Su cuerpo se cae en un colchón textil de promesas incumplidas. Cae, como las mujeres que Oliverio dejaba caer desde su cama en la película El lado oscuro del corazón.
El hombre se arrastra hacia los bordes para poder subsistir. El golpe fue como un látigo en la espalda. Frío y certero como un cuchillo atravesando la piel.
Trata de ser fuerte, de salir, de expandir su fibra íntima de voluntad. Pero el látigo de su mujer fue tan fuerte y cruento que no puede salir. Él queda relegado en su caída y vive en los huecos de su pozo sin salida ni salvación.

miércoles, 4 de enero de 2012

Atraídos.

El desdén de los ojos de aquel hombre, le marcaba las pulsaciones del corazón.
Su caminata disimulaba poco su estremecimiento. Los ojos de Juan se depositaron en sus caderas, en la contorsión perfecta que ejercían al caminar. El sexo del hombre despertó en un oportuno latir. La caminata de esa mujer lo enloquecía, aún con los nervios que delataba su interior. Un suave vestido de seda blanco cubría un hombro y era tan corto que no llegaba sus rodillas. Aquella figura tímida, sumisa y sensual lo excitaban. En el precipicio del pantalón que vestía acontecían extrañas verdades. La mujer, ya no podía controlar su mirada aunque era algo tímida sabía perfectamente que quería y sabía también que lo tendría. Fue entonces cuando aproximó la mano a su entrepierna y arremetió. Juan, sobresaltado coqueteó con la mirada. Un beso sin calma, con estremecimiento y saliva, sacudió los labios de la señorita, que mucho menor que el caballero, lo absorbió entre su lengua.

lunes, 2 de enero de 2012

Así pasaron los meses


Empezar el año creyendo algo. Sostenerlo por febrero. Durante las vacaciones creer que ese algo es real. Enunciarlo nuevamente en marzo. Intentar viajar lejos para obedecer a la sordera del mundo, hablando. En junio creer lejano e incluso utópico ese propósito de enero. Aprovechar el invierno para renovar las esperanzas. Sentir al menos, la idea de que es real en Agosto. El comienzo de la primavera en septiembre renovará la esperanza sin el frío del invierno. Octubre siempre trae felicidades fuera de la agenda por lo que octubre nos hará olvidar. Noviembre depara el balance pero también la fe de algo mejor. Diciembre nos hará creer que el año que viene ese sueño se hará.