sábado, 22 de septiembre de 2012

Espejo mágico por Clarice Lispector

Clarice Lispector escribió una serie de columnas para tres grandes diarios de Brasil. Estos escritos no fueron publicados con su nombre, sino con seudónimos. Una editorial, más precisamente Editora Rocco, publicó recientemente Correio Feminino, una selección de estas columnas. Eran textos que en cierta medida intentaban demostrar a la mujer en el ámbito propio del género, rescatando sus potencialidades (como salir a buscar empleo y formarse en las universidades) así como también desterrar la idea de matrimonio como "santa solución". Entre otras cosas, Lispector se propuso unirse y entenderse como mujer en los años 50, ya como una popular escritora. A propósito de esto, nos pareció bien compartir con ustedes una de esas columnas.



ESPEJO MAGICO

publicado en Diário da Noite,
28 de abril de 1960
No sólo el espejo de la madrastra de Blancanieves es mágico. La verdad es que todo espejo tiene la misma magia. ¿Recuerdan a la madrastra malvada? Ella tomaba el espejo –probablemente era un espejo de cartera– y preguntaba:
–¿Quién es más linda que yo?
El espejo respondía. Como cualquier espejo.
No se desanime por lo que cualquier espejo puede responder. Las respuestas no son tan crueles, son informativas, y de usted depende el uso de las informaciones.
Sólo que la pregunta de la reina no cabe. Y no importa. Usted no debe preguntar: “Quién es más linda que yo”. Es mejor preguntarle al espejo: “¿Cómo puedo estar más linda de lo que soy?”.
Aquí los ingredientes para un espejo mágico: 1) un espejo propiamente dicho, preferentemente uno de cuerpo entero, 2) usted delante de ese espejo, 3) coraje.
Sólo porque hablé de coraje apuesto a que se está preparando para descubrir algo amedrentador. No es eso. Coraje para verse, en vez de imaginarse. Y, sin darse cuenta, encontrar algún plan cuyo objetivo secreto sea llegar a ser lo que usted imaginó. Pero recuerde: la imaginación sólo nos sirve cuando está basada en la realidad. Su “material de trabajo” es la realidad respecto de usted misma.
No le voy a decir lo que tiene que hacer para mejorar su apariencia. No tengo la pretensión de enseñarle al pez a nadar. Hay sólo una cosa que usted no sabe: que sabe nadar. Quiero decir: si tiene confianza en sí misma, descubrirá que sabe mucho más de lo que piensa. Pero, de cualquier manera, estaré aquí para ayudarla a no olvidar lo que sabe.

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