martes, 22 de noviembre de 2011

El remedio de mí


Creo que a veces muero y otras caigo presa de mí, entonces busco el remedio infalible del olvido y apago mis ojos en el tibio cajón de luto.
Otras veces suplico a mordidas jirones de piel para convertirme en otra enmascarada más y así olvidar los tontos "peros".
Algunas noches caigo en la inmensa irrealidad de mi ser, y me busco entre aquellas figuras del pasado, con tal de desmenuzar lo poco que queda de mí.
Hay, sin embargo, noches gentiles de amables recuerdos y sonrisas. Noches que huelen a perfumes, fragancias y sabores en los que me derrito con tal de no empalidecer.
Presa de todo el mal que me pesa dentro. De toda la lluvia derramada por tu silencio y del cáliz sagrado del que no quiero volver a beber.

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