miércoles, 6 de julio de 2011

Desencuentro.


El tiempo nos llevó a desencontrarnos.
Alguna vez, creo que supimos atascar las miradas sólo desde el interior.
Hoy creo que la distancia, el pasado, nuestro presente sin nosotros y la absurda deuda de vidas lejanas- o quién sabe que- nos aleja y nos corroe.
Supimos ser semilla de nuevo encuentro, manantial aún cuando no había más ríos que morder y sobre todo brisa de cálido verano entre las olas de la costanera y por algún torrente de espinas extraño, quizás acumulado hoy sin red, somos sal sin decantar. La escoria de las migas, el pan verde de tanto esperar.
Anochece y el sol quieto espera volver.
Adiós corazón de ojos café y música irremediablemente popular.
Se oyen desde lejos las campanas de las 12 madrugadas sin tu amor.

1 comentario:

Gustavo Calderón dijo...

Penélope contemporánea; así intuyo este enorme pasaje de tu historia, contado en pocas líneas. Esperar, al final, es todo lo que queda.
Luego que algo que nos marque de por vida nos encuentre, y que cuando sea el tiempo de partir, todo empiece a dar la vuelta nuevamente.
Saludos Angie.