miércoles, 4 de mayo de 2011

Reminiscencias silvestres


Me paro desde la punta de la montaña más alta. Creyendo que los sueños son realidad en la que puedo proyectar el futuro.
Siento que no tengo palabras ni inspiración, que me cortaron la lengua los ratones literarios. Encuentro una caja vacía, o llena de fotos que es lo mismo.
Fotos viejas, ojeadas, tocadas y miradas miles de veces. Fotos de ausencias y pesadillas color rosa.
Reminiscencias silvestres en cada uno de los libros. Abro uno, allí está la rosa disecada, fría, casi me dicta al oído que debo tomarla entre mis manos.
Está la piel y el cuero, los discos y casettes con notas de aire y de velocidad infantil, están las mantas, pañuelos y anteojos de todos esos años de teatro sin telón.
Están en un baúl dorado, mirándome para atraparme.
Huele a naftalina en toda la habitación, huele a templo recordado y a este momento de escritura lleno del perfume del jazmín en el patio.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿como puede haber limites para alguien como vos? ni el cielo lo es, hermosa

M.