lunes, 2 de mayo de 2011

Del otro lado


Se que ahora estás del otro lado, no te veo pero creo que puedo escuchar tu respiración.
Tenés un café en la mano, lo huelo amargo y está algo tibio. Una remera roja desteñida, un boxer, medias blancas y aún los ojos algo dormidos.
Conozco y repaso tu autonomía, estás disconforme, devastado, habituado y sobre todo, y como siempre, cansado. Pesimista en tus ideas, pretendiendo ser optimista en tus acciones.
Estás seguramente escribiendo algunas líneas, bordeando el café con las manos, sosteniendo tu espalda para no derrumbarte sobre los libros apilados en el suelo que a la vez, hace de biblioteca.
Esta tarde saldrás vestido con tu bicicleta, a esquivar peatones y coches acumulados en la autopista. Saldrás, desprovisto de todo, menos de tus libros. Quizás no lleves celular, quizás no lleves ni 5 pesos pero tendrás todo lo que necesita un hombre como vos para vivir. Tus lentes, un cuaderno y algo para leer. ¿Qué mas se puede pedir en el desierto frívolo de ipods y blackberrys? un libro, una mujer y un vino.

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