lunes, 28 de febrero de 2011

Aceptarnos


Un hombre que no rapte mi alma, que no ponga en categorías mis sueños en su espalda.
Que no ponga en la mira los recuerdos del pasado,
que no esconda el presente al momento de hablar.
Un hombre que comparta los horrores de mi llanto, la delicia instantánea del amor eterno y de la brisa que no acaba.
Que sepa endulzar mi oído sin ánimos banales, que entienda mis silencios, que respete mis ojos tristes y mis tormentas en la cama.
Un hombre que sepa secuestrarme cuando me deprimo, que me levante de a mimos del pozo de mi ser, que entienda, que no arme fuegos de peleas, ni cele mis sonrisas ajenas.
Que sepa de mí, tanto como yo puedo saber a hoy, a este momento, a estas líneas de fuego que trazo sin hablar de los dos.

3 comentarios:

Nicky dijo...

Tal vez tus lágrimas empujen mi corazón hacia el tuyo, y tus lágrimas sean el puente que nos lleve a ese beso inesperado....puedes llorar, gritar, gemir...y soñar...cuentas conmigo, con mi corazón desolado...

peregrinopurpura dijo...

Usted pide demasiado... después del Che ya no quedan héroes...

Angie Pagnotta dijo...

Apenas la imagen del Che es una imagen, no aspiro ese héroe, pero es un buen ejemplo, no sólo fotográfico...