jueves, 13 de enero de 2011

567 - A orillas


Recordaba viejos momentos compartidos con el hombre de hierro.
¿En qué témpano estaban nuestras sombras, que hoy los reflejos son tan distintos?.
Su mirada delata placeres que no quiero tener,
sus manos de hueso blando opacaron mi felicidad, y hoy solo veo resavios de un amor que no fue nunca.
No castigo más mi mente pensando que hacía caminando junto a él, hoy entiendo la dicha del presente y me conecto con la energía de este momento.
Puedo, porque pude.
Salgo, porque salí.
Ni el fuego ni la agonía es eterna, sólo el mar...pienso mientras recorro la orilla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buena reflexion