jueves, 23 de diciembre de 2010

Desencuentro


Ella corría por los pasillos de la estación. El con su maletín y sus auriculares sólo observaba el panorama. Los dos miraron el reloj en el mismo momento en que frenaba el tren.
Unos minutos después, Laura dejó de correr para siempre.
Joaquín encerró sus ojos en una eterna mirada. Era la mañana de abril más cálida y feliz que había tenido en años.
Los dos dijeron todo. Los dos festejaron con una mueca en los labios.
Se subieron juntos, pretendían que el viaje fuera eterno.
Ella le pidió compañía hasta Ramos Mejía, pero el se bajó una estación más tarde.

1 comentario:

peregrinopurpura dijo...

A mi me pasó una vez algo así, pero en el subte. Nunca más la volví a ver.

Feliz Navidad!!!