martes, 28 de septiembre de 2010

Diálogos terapéuticos I


Mi psicóloga dice que soy muy joven para enojarme. Que tengo que relajarme más y no tomarme todo tan a pecho. Yo pienso y le dije, que cuando tenga 80 años voy a ser muy vieja para enojarme, que por ende no hay una edad para enojarse más o menos.
Y si, le contesté, me tomo todo muy a pecho porque no encuentro otra manera, me involucro con las cosas que circulan cerca mío, no puedo evitarlo.
Sí estoy de acuerdo en la relajación. Aumentaré mis baños de inmersión, dosis de sahumerios y de una copa de vino. De caminar sin rumbo buscando los mejores pensamientos, de hacer yoga o alguna actividad que me lleve a relajarme.
No hay fórmulas ni tiempo para tantos planteos. A los 15, a los 23 o a los 50 me enojaré de la misma forma que hoy, aunque incluso con más fundamentos.
Tampoco hay fórmulas mágicas anti-enojo o anti-tomarse a pecho las cosas, pero intentaré buscar las mil gamas de grises que ella me propone que encuentre.

1 comentario:

peregrinopurpura dijo...

Un poco de música, tal vez, algo de Bach...