martes, 10 de agosto de 2010

N


El dulce sabor.
Su amor.
Su piel.

Aquello que no puedo tocar ahora pero acompaña mis manos, en el recuerdo.

Su voz.
El perfume de nosotros.
Su mirada.

Aquello que extraño a horas del último encuentro.

Él, único.
Inmenso y entero.
Feliz.

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