jueves, 3 de junio de 2010

Salvador



Salvador, que viniste a teñir con pinceles nuestra tierra embarrada
que supiste marcar con esperanza el camino hacia el destino de un mundo fuera del real,
que desde tu epicentro mas intimo nos convertiste a todos en "Dalis" al ver cualquiera de tus obras y nos ofreciste un mundo lleno de realismo y verosimilitud.
Al caballero de Cadaques, de bigotes alargados, mirada almendrada, nariz de rinoceronte y estomago de mariposa, a ese mismo hombre que tanto extraño, contemplo y recuerdo como si lo hubiera conocido.
Ese es su nombre, Salvador que ha salvado las aguas de su difunto hermano y su pellejo de un indomable mandato paternal.
Dalí se diferencio del resto, incluso de sí mismo, para siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

espero ansioso ver ese tatuaje de Dali
M...

Anónimo dijo...

muy interesante el realto se nota claramente tu admiracion por Dali
buen relato
saludos y cariños Carmen