lunes, 28 de junio de 2010

Ironía de show


Llegué al ascensor, allí estaba su mentira.
A casi un año, simulaba un te quiero, una impresentable manera de decir "tal vez", de su parte. Subimos e intentaba convencerme de su presencia en ese momento. Halagó mi ropa, mi pelo, mi perfume. Llegamos a la puerta y un infarto en los ojos me devolvió la luz. Abrace a mi novio, me senté junto a él y empecé a reír.
Más tarde la rueda de prensa con preguntas que no le importaban ni a él, después la risa boba en la estúpida caja de mi comedor y finalmente la lectura que olvidó en el modular.
Rara vez mi corazón latió tan poco al verlo, por suerte el síndrome de simbiosis terminó.

1 comentario:

Lucas dijo...

finalmente se puede...