Trapecista de cabaret

Ella maquillaba sus ojeras para poder seguir de pie, la piel estaba seca y los labios bien colorados.
Se tambaleaba en los tacos como una trapacista del deseo,
los labios se le impregnaban de sucios tragos ajenos,
la dama del quinto piso, sabía que debía esperar la paga
No se endiosa ningún hombre si no es por dinero, pensaba mientras hacía su trabajo
mientras, respondía algunas pocas cosas con la cabeza y las manos ocupadas.
Se desprendía poco a poco, el velo invisible de la espera, el tiempo pasó de golpe y por fin acabó su encierro hasta que llegue la próxima víctima.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
muy bueno
me gusto mucho muy descriptivo
buen relato
saludos
camilo
Anónimo ha dicho que…
todos hacemos ese rol alguna vez no?
cariños
carmen