jueves, 6 de mayo de 2010

Detestar

El lenguaje (corporal y de palaras) empeora todo el sentido de las cosas. Como me pasa con un antiguo amor que tuve hace un tiempo. Basta sólo con decirnos hola para "mirarnos mal". Esa vieja cuestión de "piel" quedó, pero ahora sólo por lo negativo.
Nos mirábamos con odio al principio de la relación y de tantos sentimientos encontrados en discuciones, puntos de vista distintos, peleas: terminamos cogiendo en la calle como dos perros alzados. Pasaron los años, el invierno y el feliz verano y allí estabamos: sometiéndonos al otro, perpetuando nuestra piel para huir de nosotros mismos por un rato. Pasado el misterio esta piel se convirtió en mezcla de indiferencia y una sola idea: "te detesto".
De la pasión -nunca del amor- al odio, hay un sólo paso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

estabamos a un paso an, solo un paso
M

Anónimo dijo...

y me envenenan los besos que voy dando y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño...

...m.m.m.m.m.m