lunes, 31 de mayo de 2010

Corazón revelde


Leyendo algunos textos del blog, noto que pongo un particular empeño en escribir lo que percibo de ciertos hombres, olvidandome casi por completo del rol que juego o que juegan las mujeres de las historias que cuento.
A veces critico ciertas manipulaciones sin olvidar una parte: era funcional a eso. Tengo que ser menos pretenciosa y aceptar que yo di lugar a algunos juegos, salir definitivamente del papel de víctima y concentrarme en la fatal idea de haber querido jugar así, aún cuando me di cuenta que el juego terminaría mal. Todo esta bien, hasta que esas fichas, ese tablero y esas ganas se convierten en algo más que deseo. Si mi corazón hubiera seguido la frialdad de mi mente, entonces no habría tal problema después, pero, justamente ese fue el problema. Mi corazón que es susceptible a la belleza por definición, un poco histérico, animal e impulsivo: no quiso o no supo jugar más y se embarró hasta la aorta de cariño. Mal, triste y mal su final, cuando se vió roto, pisoteado, llorando balzados de sangre hasta volverse anémico. Triste y pobre corazón que no supo separar los sentimientos de la cama, los abrazos del amor y los besos del olvido.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Somos todos funcionales
D.