viernes, 30 de abril de 2010

Trapesistas de verdad


Del pedestal se puede caer cualquiera, pero unos pocos-sólo algunos- saben sostenerse de la soga como verdaderos trapesistas.
No se puede todo, siempre tenemos que elegir y dadas en la memoria algunas circunstancias es mejor tener amarrados los pies para que al saltar, el golpe no genere tanto impacto en la inevitable caída.
A veces es mejor arrojarse al vacío y no mirar para atrás.
El pasado puede ser la peor de las condenas si los ojos están dispuestos a mirar mal.
Un sólo abrazo curaría todo el mal. Sólo uno.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

hay un dolor oculto en este texto
quizas cai de tu pedestal no Ann?
tengo un millón de besos para darte
te dejo uno
M...

Noesperesnada dijo...

Hay como un mandato bíblico en eso de no mirar para atrás, que de hacerlo terminaremos convertidos en sal...

Anónimo dijo...

Interesante como reflejas algunas sensaciones
beso
claudio

Diego dijo...

Yo creo que es mejor tirarse sin ataduras. Así el dolor va a ser igual a la proporción de lo que arriesgamos. El miedo al miedo es peligroso. Es mejor ser trapecista en una cuerda que nos guste, y que cuando caigamos, el anhelo por subir de nuevo, olvidará el golpe.

Angie Pagnotta dijo...

Sin embargo sigue pasando, muchas personas se caen del pedestal y a veces es mejor que se caigan de una vez.