viernes, 16 de abril de 2010

Oprimido


Cuando el oprimido se harta y por fin quiebra la copa en el piso, el mundo se derrumba para ambos.
El manipulador se confiesa sorprendido, asombrado y no puede creer con que firmeza sostiene su voz y sus palabras su objeto que, durante años o al menos mucho tiempo, fue su presa.
¿en qué falló mi trabajo?, ¿cómo pude dejar que esto pasara?, ¿cómo se me escapó este detalle de las manos?, piensa el opresor.
Y ya no hay vuelta atrás. El manipulado deja de sentir que la soga le ajustaba en el cuello, que vuelve a respirar con todo el aire de sus pulmones y que la vida por fin se ve sin el velo que bordeaba sus ojos.
Por fin cae la venda, por fin puede volver a ver y mirar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ann, que lindo escribis.
Ahora es la unica manera de conectarme con vos, tu blog.
ojalá las cosas volvieran a ser como antes, siempre espero eso, aunque no lo creas (tenes motivos igual)
beso
tu ex M...

Noesperesnada dijo...

Dura batalla debe dar.Llegar a este momento nunca es fácil, eso si, una vez que das el primer paso, ya es muy difícil que te obliguen a volver atrás...

Angie Pagnotta dijo...

Como decís, volver atrás se vuelve cada día menos posible, por suerte.
Algunos malos hábitos hacen reaccionar el cuerpo.
Besos!


M...dale que te vas a hacer el telenovelero ahora!! pfffff jajajaja