Oprimido


Cuando el oprimido se harta y por fin quiebra la copa en el piso, el mundo se derrumba para ambos.
El manipulador se confiesa sorprendido, asombrado y no puede creer con que firmeza sostiene su voz y sus palabras su objeto que, durante años o al menos mucho tiempo, fue su presa.
¿en qué falló mi trabajo?, ¿cómo pude dejar que esto pasara?, ¿cómo se me escapó este detalle de las manos?, piensa el opresor.
Y ya no hay vuelta atrás. El manipulado deja de sentir que la soga le ajustaba en el cuello, que vuelve a respirar con todo el aire de sus pulmones y que la vida por fin se ve sin el velo que bordeaba sus ojos.
Por fin cae la venda, por fin puede volver a ver y mirar.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Ann, que lindo escribis.
Ahora es la unica manera de conectarme con vos, tu blog.
ojalá las cosas volvieran a ser como antes, siempre espero eso, aunque no lo creas (tenes motivos igual)
beso
tu ex M...
Noesperesnada ha dicho que…
Dura batalla debe dar.Llegar a este momento nunca es fácil, eso si, una vez que das el primer paso, ya es muy difícil que te obliguen a volver atrás...
Angie Pagnotta ha dicho que…
Como decís, volver atrás se vuelve cada día menos posible, por suerte.
Algunos malos hábitos hacen reaccionar el cuerpo.
Besos!


M...dale que te vas a hacer el telenovelero ahora!! pfffff jajajaja