miércoles, 7 de abril de 2010

Del deseo y la pulsión


En el sexo hay egoísmo y ese no debe ser el motor de búsqueda.
El hombre y la mujer buscan el encuentro con la piel del otro para satisfacer ante todo un deseo interno, completamente autónomo y egoísta, capricho de la mente y del cuerpo que necesita exteriorizar la excitación. Pero, si dejamos que este sea el único motivo, la pulsión en sí de nada sirve.
¿Qué mejor que alimentarse del cuerpo del otro para aumentar el deseo?. ¿Hay entonces, alguna sensación más placentera que acabar nuestro deseo y el ajeno como propios? ¿Qué extirpar del cuerpo la delicia de ambos cuerpos y mentes?.
Pero como todo, el deseo se puede terminar, la pasión puede bajar y entonces, el impulso queda siempre incompleto y ahí otro problema, que quizás otros ritmos puedan complacer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

si hay algo que aprendi en tu cama, la mia, la terraza, las vias del tren o donde hayamos estado juntos fue a no ser tan egoista y ahora sin vos, ese es el mayor reto...igual te espero siempre para que me sigas enseñando...
besos (solo unos pares)
M..

Anónimo dijo...

el sexo forma parte de un cotidiano que nos marea si no estamos estables, creo que como dices es importante dejar el egoismo de lado para un buen y gran sexo
cariños
Jose Luis