sábado, 27 de marzo de 2010

El estanque


Una piedra en un estanque, arrojada al vacío, sola.
Aquella misma piedra se pierde entre el eco que cómodamente se oye en el lugar.
Una persona pasa, observa detenidamente el amplio espacio que tiene esa sola piedra en el agua y sigue su camino.
A unos pocos metros, otro estanque, otra piedra y la misma sensación que nunca acabará.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El estanque siempre espera la piedra y viceversa, ese es el problema...
Agus