martes, 30 de marzo de 2010

Acto y potencia, impotencia, acto.


Aristotélicamente pensaba en la potencia y el acto. Entre la sumisión de los hechos y la realidad misma. En aquello que se hace para no hacer otra cosa, y la potencia de querer realizar ciertas acciones a cambio de un negocio entre interés y realidad.
En muchas ocasiones, me siento potencialmente capaz para hacer algo, el sueño llega, el sueño cae: impotencia y luego qué? acto.
Lo único que cambia nuestros días y lo que hacemos son nuestros ACTOS. Y allí ya no se puede discutir nada, las palabras se las lleva el viento...
Aún así, sigo pensando que nuestro amigo Aristóteles olvidó el sentido de "impotencia".

1 comentario:

Anónimo dijo...

la impotencia es uno de los peores sentimientos...
beso
M.