jueves, 21 de enero de 2010

La niña


Pasado el huracán, la niña soltó su cabello.
Un minuto después, llenó de aire sus pulmones como si una brisa hubiera cambiado el rumbo del viento para siempre.
Ya no temía y prometió no esconderse más.
No había a quién querer sorprender ni por quién intentar cambiar.
Ella y todos sus errores: ella y todos sus aciertos estaban ahora nuevamente en su decisión.
Nada podía distanciarla de sus sueños, ya nada la opacaría.
Caminó entre sol y sombra hacia su casa.
Sonrió durante todo el trayecto e imaginó su vida a partir del momento mágico de aceptarse.

3 comentarios:

Aladan dijo...

Uuaauu!!!

Anónimo dijo...

finalmente llegaste y eso es lo importante
besos
Ernesto

Noesperesnada dijo...

La vida como el resultado de la suma de nuestros aciertos y de nuestros errores. La madurez como consecuncia de aceptarse uno para poder ser...