Jardín de Ajedrez


Lucía, solitaria entre sus nubes de algodón, esperaba ansiosa que llegara un verdadero amor. Con una copa de vino meditaba sobre sus actos y planteaba en su mente un juego de ajedrez, veía cada pieza mal jugada, cada movimiento fallido, estaba a punto de abandonar el juego.
Había invertido casi nueve años en una relación sin destino o futuro real, pero hasta el último día creyó firmemente en esos ojos café que la traicionaron.
No se puede, se dijo a sí misma, "ya no puedo someterme a los perversos deseos que tiene para mi vida".
Dejó su copa, y caminó hacia el jardín de invierno, su lugar preferido para agotar soledades.
Allí se durmió. Soñaba con hadas, castillos, una hermosa familia y unos ojos desteñidos mimándola.
Despertó inquieta.
Sonrió con la firme convicción de que pronto, cerca, estaba armándose un nuevo movimiento en el tablero para ganar la partida.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
ojala lucía pueda ganar la partida, apuesto a que si
besos

sergio
Anónimo ha dicho que…
Lucia sabe encontrar la salida y eso va a hacer.
Saludos

Hernán, un argentino desde Cuba