viernes, 4 de diciembre de 2009

Todo no se puede y todo pasa


Un amigo me dijo hoy: "Todo no se puede y todo pasa" fue un disparador más y tiene razón. Quiera o no, a veces las cosas cambian y no se pueden ya modificar, o revivir como las del pasado. Pasado que tanto ata y condena cuando estoy un poco débil y no sé que pensar.
El destino, si es que podemos creer en él, nos desafía al razonamiento inmerso de pasado, de dolor, de ruina.

El mundo quizás iría de la mano si ya no existieras, si de pronto se arrancara tu recuerdo de mi mente para no pensarte más. Este instinto de mierda maternal que tengo- que niego- pero está. Trato de comprometerme en algún punto y cuidar de vos ¿para qué? ¿Por qué hacerme cargo de eso? Ya me desterraste, con esta felicidad empañada en la que te encontras. Con esos saltos inmensos de alegría de cartón o quizás prodigiosos saltos tras haber encontrado la indicada, luego de la incorrecta. Quizás creíste que era yo, quizás yo también y hoy esos ojitos hermosos te dicen lo contrario, ¿no?

Como dice Dostoyevski: "Y no he vuelvo a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario...¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida?"

1 comentario:

Anónimo dijo...

el se lo perdio, todos esos años se lo perdio.
Besitos, Martin!!!