viernes, 11 de diciembre de 2009

Se empañaba hasta el color.


Se empañaba, parecía. Pero la noche me invitó a sonreír. Allí estabas, una vez más, dormido en mi sillón. Como un sueño o una premonición, alguna vez pensé en esto y está sucediendo.
Teñís mis días de color, de todos los que existen y los que no tienen nombre.
Transformás el aire y me transportás. Nada me hace más feliz que compartir mis días junto a vos.
Hasta me preparaste una cena. ¿Qué es esto? me preguntaba mientras te veía cocinar.
Juntos, los dos, haciendonos cosquillas al corazón, mientras la tormenta pasa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

siempre parece empañarse hasta que aclara. Lo importante es que te diste cuenta a tiempo
besos

Martín