Se empañaba hasta el color.


Se empañaba, parecía. Pero la noche me invitó a sonreír. Allí estabas, una vez más, dormido en mi sillón. Como un sueño o una premonición, alguna vez pensé en esto y está sucediendo.
Teñís mis días de color, de todos los que existen y los que no tienen nombre.
Transformás el aire y me transportás. Nada me hace más feliz que compartir mis días junto a vos.
Hasta me preparaste una cena. ¿Qué es esto? me preguntaba mientras te veía cocinar.
Juntos, los dos, haciendonos cosquillas al corazón, mientras la tormenta pasa.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
siempre parece empañarse hasta que aclara. Lo importante es que te diste cuenta a tiempo
besos

Martín