martes, 8 de diciembre de 2009

Llorar con un ojo, reír con el otro


Quizás esta noche cuando después del teatro, abra la puerta del departamento y mire el completo vestigio de tu ausencia, me pasará como lo que alguna vez cantó el Indio Solari: "llorarás con un ojo y con el otro te reirás".
El tiempo pasó, casi 2 meses. El tiempo pasó y aún está tu ropa en el placard como un símbolo de fuego corrompiendo el espacio que ahora sí, es templo.
La casa abandonada, embrujada, de hechizos irresueltos, es hoy la guarida más cercana del nuevo corazón. La maldición se fué con vos y se cumplió con tu hipocrecía.
Esta noche llegaré y no habrá más que algunos pocos motivos para el recuerdo.
Lo inalcanzable, finalmente parte para ser anulado de mi mente, quizás sin respeto al presente y con necesidad de olvido.
Se cierra una puerta, se abren mil ventanas.

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