lunes, 28 de diciembre de 2009

La misma piedra que hubo siempre


No se fue esperando nada. Simplemente dijo adiós.
No pesa, ya no. El hombre de ojos café cerró la puerta para siempre y allí lo dejé ir.
Debajo de la piedra estarán los lindos recuerdos.
No me arrepiento, ya no.
La distancia deja huellas de hielo entre nosotros, huellas inmensas de hielo eterno.
Debajo de la inmensa piedra se esconde apenas un retazo de los buenos momentos.
Lejos, muy lejos quedó la amargura.
Allí estarás, bajo la misma piedra que hubo siempre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lindo recordar lo bueno, el resto que siga su viaje, felicidades para este nuevo camino angie
besos
Lucas