viernes, 4 de diciembre de 2009

Embellece con tu piel


Aparecían sus ojos en el peor de los ambientes.
Su capacidad inmensa de hacerme sentir bien, postergaba cada posible lágrima que podía caer.
Un motivo más de felicidad, otra motivación.
Sus besos eran suaves plumas recorriéndome y ya no tenía que imaginarme la piel de goze. Sentía entonces el ardor del perfume que se envuelve tras la magia.
Si la química o la piel no existen- confirmo- son reales.
No había cosa que no quisiéramos hacer, no encontrábamos límites entre nosotros y tampoco sufríamos por lo mínimo incompatible.
Ambos supimos llenarnos del otro hasta embellecer el día y la noche, un poco más.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

despues de la tormenta siempre llega la calma! esta es la prueba!!
Besitos

Martin!!

Anónimo dijo...

orgullo de lo bueno de este momento. Besos, lu