Y ardió


Una nueva sonrisa me iluminaba. Las palabras más hermosas se habían pronunciado y no es que no supe que decir, sino que, como todo, quería que fuera lo más perfecto posible. Y sin dudar ni un segundo, podré expresarme con sinceridad hoy.
Estoy respirando a conciencia cada minuto, viviéndolo como el último.
Comprometiéndome a soñar de a dos, con la rigurosidad de nuestras manos juntas.
Detrás de los temores que supiste borrarme, detrás del miedo de lo que podías llegar a hacer o decirme, aún entendiendo que nada es para siempre, te creo y elijo mi camino con vos.
Desde tus manos, desde tu abrazo incondicional, desde la chispa adecuada que supo arder.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Tu luz siempre estuvo estimada.
Besos, Leo