lunes, 2 de noviembre de 2009

Un te quiero que se hace eterno


Y de pronto estabas en mi almohada,
como un pensamiento giratorio que se hacía inevitable.
El mismo que supo sacarme sonrisas en medio de desilusiones,
el que me acompañó y supo entender mis tristezas,
prometiendome un te quiero que pareciera ser eterno.

Allí estás, conteniendo mis decaídas que gracias a vos, son menos.
Mimando mis virtudes, alentando mis logros, disfrutando de mis deseos.
Sorprendiendome con gestos invaluables como tus caricias en el pelo, tus besos, tus ojitos tiernos que parecieran decirme "te quiero" y regalandome la sonrisa más hermosa del mundo para que siga siendo feliz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que profunda felicidad hay en este relato. Ojala se concrete. Saludos Lu