miércoles, 25 de noviembre de 2009

Tratando de entender


No me conforma para nada este adiós a medias tintas.
Este recuerdo con cenizas desperdigadas por el suelo.
Esta ausencia de tu voz que encajona los recuerdos con tus textos.
El destino como creencia de tu máxima vulgaridad y no es que me pese, sino es que me importa, todavía me importa saber de la persona con la cual crecí y viví 9 años de mi vida, y no soy fácil de olvidar. Tengo memoria, tengo recuerdos y un montón de preguntas pendientes a resolver.
Tenés las respuestas quizás, pero no vas a tomarte el trabajo de aclararnos la mente a los dos. Preferís decir "ya está, ya pasó, ya fué", como si fuera tan sencillo que pase, que esté, que se vaya.
No es que quiera retenerte, ya no podría, ya no podría estar nuevamente con una persona como vos, en este tiempo supiste demostrarme que no me necesitás, ni me querés. Y hemos cambiado bastante los dos, y no quedó "nada" de aquello que eramos, es que simplemente no entiendo cómo todo terminó tan mal.
Pero quizás, acabo de responder los interrogantes.
Ya no queda nada de lo que fuimos, y es en todo el sentido de la oración.
Y como leí por estos días, no, no debe ser así. Pero el destino a veces nos propone cosas sin esperar.
Y no debería haber terminado todo tan mal, pensé que habíamos crecido, entendido, pero ya no puedo cuestionarlo, es así.
Algunas cosas cambian para no cambiar jamás.
Algunas cosas son para no ser nunca más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

pese a todo, siempre hay esperanza.
saludos. N