sábado, 7 de noviembre de 2009

Escalera hasta tus ojos


Una fuente eterna de felicidad o un estanque que deje hundir las penas,
un abrazo sin manos a la libertad o un beso en el incorrecto lunar en el que me he perdido.
Una escalera hasta tu frente o un fugaz beso en la mejilla
Aquella trivialidad inmensa en la que me me metías,
golpea la memoria hasta arrancarla de la tierra.

Los ojos, aquellos ojos inmensos de madurez secreta.
Aquellos mismos ojos que dicen y no preguntan más por mí.
Esos mismos ojos, quisiera que me miren-de reojo, aunque sea- una vez más, y me digan cosas escandalosas, sin siquiera hablar.
Que me sostengan la mirada y griten que estoy hermosa, hasta con esa mentira me conformaría.
Que pregunten por mí si es necesario, y ahoguen de a poco lo que queda de mi corazón.
Al menos por un rato.

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