viernes, 20 de noviembre de 2009

Empalagosamente cierto

Millones de días pasaría a tu lado,
sentada bajo un árbol, escribiéndote.
Mirando cada tanto tus hermosos ojos marrones,
deslizándome en tu boca y sembrándole mi amor con mis besos esponjosos sabor a miel.

Prepararía una comida que te guste,
un vino dulce y un chocolate para después.
Dos besos más, el fuego en mis dedos y el pecado de mis manos en tu piel.
La noche rota se esparce,
el deseo me provoca ansiedad
pero mañana -sé que pronto- te veré.

Ya no importan las distancias ni los días,
sé que en tus labios todo tiene un verdadero por qué.

2 comentarios:

Noesperesnada dijo...

Es interesante apreciar el giro de tus escritos, las palabras van endulzando el texto como quien rocía un flan con caramelo, abandonando de a poco la esa carga de ansiedad que uno respiraba en tus anteriores escritos.
Ah, como te habrás imaginado, disfruto mucho del flan acaramelado...

Anónimo dijo...

Empalagoso, pero hermoso.
Beso, Andrés