lunes, 30 de noviembre de 2009

30 Días


Nada que alegre más mis mañanas que tenerte conmigo para despertar.
De un instante a otro me motivás a sonreír, temprano, tempranísimo.
Se abren mis ojos y te encuentro y no hay mejor receta para mi ánimo que mi cuerpo entre tus brazos, aferrándose fuerte.
Y parece un sueño, o eso creo cuando te veo.
Ni la más mínima idea hace un año de que esto iba a suceder así, ni que las ideas que hoy tenemos podían ser posibles o siquiera pensadas.
El tiempo cambió muchas cosas, entre ellas el destino.
Hoy no somos iguales pero somos lo mismo.
Entre tanto pánico, miedo y dolor del pasado cuesta entender tanta alegría, cariño, amor y acompañamiento en mis días.
Me valoras, me cuidas, me haces sonreír, llenas mis días de vos y de amor. Gracias por hacerme sentir tan bien, por darme nuevamente felicidad, por cada minuto que estamos juntos y hacerme entender que puedo amar de la manera más sincera y sencilla, que el corazón aún me da para ser feliz.
Gracias a vos entendí lo importante que soy, que valgo y que puedo libremente ser yo misma porque es lo mejor y porque además te encanta mi forma de ser-como siempre me dijiste- Gracias a vos, comprendí que es más importante el camino y no tanto llegar.
Y también gracias por ayudarme a comprender que tengo un corazón inmenso, que hoy-sin dudas-es para vos.
Y gracias, gracias por todo lo que en este tiempo te encargaste de hacerme notar, sentir, entender y volver a pensar.
Algo así como todo esto es parte de los muchos motivos que tengo para despertarme junto a vos y sonreír por horas.
Recién te fuiste y sigo pensando y sonriendo, mirando atrás y creyendo más en el destino que juntos tenemos. El futuro dirá, pero creo que ya te encontré, Y esta sensación es única.
Encontré lo que tanto deseo, lo que necesito, lo que quiero y lo que me hace realmente bien. Y sos vos el único que tiene ese mérito.
En estas palabras sólo confieso mi amor y mi agradecimiento de 30 días maravillosos.

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