jueves, 29 de octubre de 2009

Invisible y último


Pese al pesimismo que nos dicte la vida, debemos pensar que somos afortunados.
Todavía queda mucho camino por recorrer.
Las horas siguen pasando y sin embargo, podemos detener el reloj y hacer que duren más.
Lo invisible de este instante puede congelarse y convidarnos a saborear su quietud.
El deseo, el irresponsable deseo de amarnos de la forma que sea, en el lugar más incorrecto, vuelve a circular cuando el latido lo condene.
El cariño se puede expandir o retraer como un impulso, uno más de los necesarios.
Aquello que nos satisface, que nos llena un poco el corazón, que nos distrae del morbo cotidiano
Aquello está allí, seduciéndonos, conquistandonos, pidiendo a gritos que lo tomemos.
Ahí está el sol, la vida, el jugo de las frutas, la sensación de los árboles y las plantas en las manos.
La luna de noche, el paseo eterno del silencio y las manos entrelazadas como dos hierros soldados entre sí.
Cada día es el último, el más corto, el final.
Cada cosa que se dice se pierde en el aire si no la realizamos. Tenemos que actuar, tenemos que tomar lo que queremos.
Ser felices con la infelicidad que tengamos. Sacarle chispas a este momento.
Vivir como el último, pero el mejor de los días.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Vivir como el último pero el mejor de los días". Dijiste una frase muy cierta An, solo que a veces cuesta vivir como si fuera el ultimo día realmente. Algunos nos acordamos (como vos) del día de ayer, del que pasó, de los días de la infancia, sin perder de vista el presente.
Beso inmenso.
Muy lindo el blog.
Lucho.

Anónimo dijo...

hay que seguir adelante, siempre.
Besos, lu