domingo, 4 de octubre de 2009

Domingo gris III y mil


Allí está la calma contenida. El dolor inmenso de la frustración y de haber perdido - aún haciendo todo lo posible - un amor extraordinario.
El tiempo se detiene en dudas y cuestionamientos. En dolor, en tristeza, en una herida inmensa en el medio del pecho.
Sonrío ante extraños y lloro con los cercanos. No puedo evitar el vacío, el miedo, el temor al futuro. A pensar en arrepentimiento, en el pasado.
Me ata de pies y manos el presente, el domingo, el gris.
Debo confiar en mí, aferrarme a lo que me hace bien y a la tranquilidad de saber que hice todo lo pude hacer.
Si es, será. Sino, será otro el mar que miraré.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

parece que te han atado bastante, no permitas que eso te siga sucediendo, cariños
carmen

Anónimo dijo...

serenidad, tranquilidad y lo mejor para tí desde ecuador. Saludos,Ernesto