miércoles, 23 de septiembre de 2009

Amanecida


Desperté entre algodones. La suave brisa de la primavera me despertó.
Un viento calmo pero intenso me ayudó a peinarme después de una noche de sueños que ya olvidé.
El control del día estaba en mis manos. Calenté el agua para tomar algo antes de irme a trabajar.
El infinito cielo saludaba completamente celeste. Neyén, mi gato siamés es tan torpe como yo al despertarme. Jugando me enredaba las piernas al caminar. Dormida, lo acaricié despacio, muy despacio. Fui al baño, lavé mi cara, la limpié con cremas, geles, aceites.
Miré los diarios on line, tomé la lágrima que tanto me gusta desayunar.
De pronto, el sonido surgió.
"Desde hoy no temas nada, no hace falta ya, todo se fue con el huracán. Nada queda de las vueltas que el tiempo nos dió" y sigue bunbury hablando de huracanes perdidos.
Canté, más despierta, canté fuerte y me sentí libre en ese huequito de libertad urbana.
Allí está el mundo-pensé- esperándome.-

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