jueves, 3 de septiembre de 2009

Del fuego vino el diluvio


Se suponen cosas inciertas. Se dicen pocas verdades. Se ocultan muchos silencios.
El misterio de cada uno se cierra hasta ahogarse. Se tiende a reprimir miradas, gestos. Los deseos que antes erizaban sólo con el vapor de aire en los ojos, enmudece.
Un caos infinito circula. Adrenalina disuelta entre verdades. Síntomas repetitivos se manifiestan por las sales del cuerpo. Presión. Calor.
Del
fuego, el diluvio. Del rojo, el gris opacandome.
Fiebre misteriosa que nos invade. Se hace punzante tu foto bajo la lluvia. Breve calma.
Silencio.
Se supone todo incierto. No se dice nada. Se oculta la voz.

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