martes, 18 de agosto de 2009

Yo te llevo para que me lleves

A veces siento que la distancia puede quebrar de un soplo cualquier antagonismo entre el cuerpo y la mente, pero la realidad me hace entender que la distancia no es más que un impedimento lógico para postergar la verdadera pr0yección del deseo, del ser…

Las fuerzas… las corrientes más disparejas, son las que nos llevan irreversiblemente a cometer tal o cual acto. Nuestros impulsos viajan corriendo por nuestras venas, esa llamarada constante se va quebrando, se va bifurcando hasta ahorcarnos el cuello….las pulsiones, los deseos reprimidos, no tienen lugar para el tiempo, y entonces, es momento de actuar, pausadamente actuar, y frenar…volver a frenar aquellos sueños que otros se encargaron de derrumbar…

Esperanza! Esperanza! el tiempo perdido no vuelve, pero las ganas de volverlo sí…

Esperanza, nunca te vayas…quiero estar con vos….

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