jueves, 20 de agosto de 2009

Detestable y suciamente maligno

Tan sucio y desteñido como siempre. Te veo y me irrita tu presencia. Te detesto.
No es odio, es solamente evidenciar (un poco más) lo inútil que sos. Lo sumamente innecesario.
Me da rabia haberte besado. Haber ilucionado mi corazón con tus retazos de sabiduría. Que poco duran los magos como vos.
Alucinaste, me alucinaste. Me cautivaste con la hermosa quietud de tu mirada, tus pensamientos tibios, tu languidez. Tu espalda estructurada para no desarmarse, tus manos reflexivas, tu intento de vos continuo.
Todo, todo eso, devastado por tu cruel y horrible corazón tácito. No tenés alma, sos malo.

Malo en el peor de los sentidos, en el real.

No te odio, pero te imagino acabado. Sucio, desteñido, como siempre.

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